Santa Cruz del Quiché, el mundo maya del altiplano

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Santa Cruz del Quiché
Ciudad de Santa Cruz del Quiché

Subir a Santa Cruz del Quiché (Guatemala) es acercarse al cielo hasta casi rozarlo. En el altiplano, a 2000 metros de altitud, se encuentra la ciudad también denominada de los “Eternos Celajes”, la de las nubes tenues que se extienden vaporosas, como velos rasgados, de modo permanente en su cielo. A la caída de la tarde, en el sol del ocaso, los celajes se tiñen de un tono naranja intenso. Santa Cruz del Quiché, el referente del mundo maya en las tierras del altiplano.

Santa Cruz del Quiché, subiendo por la Gran Ruta del Motagua, es la última parada de este fascinante viaje por la vida, la cultura y la historia de Centroamérica y una de las actuales puertas de entrada a las raíces del mundo maya. Sus habitantes aún conservan intactas muchas de las costumbres de esta importante cultura precolombina.

Gentes y costumbres

El atractivo de la ciudad no está tanto en la monumentalidad como en el paisanaje, en sus gentes, sus hábitos, sus costumbres, más recias que en los pueblos del tramo medio del valle del Motuagua y, por supuesto, que en los de su desembocadura en las orillas caribeñas.

Parque Central Santa Cruz del Quiché
Parque Central Santa Cruz del Quiché

Los rasgos faciales de una amplia mayoría de la población, propios de las etnias maya, evocan una “ciudad perdida” en la cima de una montaña con poca comunicación con el exterior durante siglos. Una ciudad suspendida entre la tierra y el cielo, que se ha mantenido bastante aislada de las influencias de otras culturas o que, al menos, ha sabido preservar también sus raíces.

Santa Cruz del Quiché

El centro de la ciudad lo marca la Catedral (1768), que venera a la Santa Cruz, con el Palacio de la Gobernación a un costado y el Mercado Municipal a otro. Frente a estos tres edificios se abre un amplio espacio con tres plazas públicas. Adosado a la catedral está el convento, con un amplio claustro y patio interior. En las calles de la parte posterior a estas edificaciones se concentran una gran cantidad de tiendas y puestos de venta ambulante.

Palacio de Gobernación en Santa Cruz del Quiché
Palacio de Gobernación

Güilpil o huilpil

Las vestimentas, especialmente las de las mujeres, hacen sentir al viajero inquieto que ha llegado a un lugar diferente. Está muy extendido el uso del güilpil (o huipil), blusa o vestido largo, lleno de policromía, donde suelen dominar los azules añil, rojos, lilas y fucsias, sobre gran variedad de diseños, todos muy atractivos.

Huipiles y trajes típicos de Quiché
Huipiles y trajes típicos de Quiché (foto: G. S. Trajes Típicos)

Además de cuestiones de arraigo y estética, hay entre la población indígena un motivo espiritual y de orgullo a la hora de usar este tipo de ropajes.

Tocoyal y faja de Nebaj

Otras prendas, utilizadas básicamente como complemento de realce en la vestimenta femenina, son el tocoyal y faja de Nebaj (Quiche). El tocoyal es una cinta de unos 16 a 21 metros de longitud, que se enrolla en la cabeza, dándole unas 20 vueltas, siguiendo tradiciones del calendario maya.

Fiestas Elenas

Los habitantes parecen gente seria y austera, menos dada a los festejos que en otros lugares de la Ruta del Motagua, y sin embargo las Fiestas Elenas de Santa Cruz de Quiché son uno de los grandes atractivos lúdico-culturales de la ciudad y de todo el país. Sus danzas, sus llamativos disfraces nos trasladan a otros lugares, al inframundo de la cultura maya.

Fiestas Elenas de Santa Cruz del Quiché
Enmascarados en las Fiestas Elenas de Santa Cruz del Quiché

Esta feria se celebra a mediados de agosto, siendo el día propio el 18. Se organizan actividades religiosas, culturales, deportivas y sociales. Pero son los convites las grandes atracciones de las Fiestas Elenas de Santa Cruz de Quiché. Los convites son danzas de enmascarados, bailes autóctonos, con el de La Culebra, declarado Patrimonio Cultural y Natural de Guatemala.

Semana Santa

Gozan también de gran fama sus procesiones de Semana Santa, actos religiosos caracterizados por el sincretismo, la fusión de ritos y tradiciones de la cultura maya y de la fe católica.

Alfombra de Semana Santa en Santa Cruz del Quiché
Alfombra de Semana Santa en Santa Cruz del Quiché

Son manifestaciones de espiritualidad, en cierto modo del regreso a la esencia, sin tener que desplazarnos a aldeas remotas del departamento de Quiché en las montañas de la Sierra de los Cuchumatanes. El viajero –nacional o extranjero- puede llegar a apreciar la sensación cierta de haberse transportado a un lugar diferente cuando visita Santa Cruz del Quiché.

Cultura e idiomas

La cultura del Santa Cruz del Quiché es una de las más genuinas y antiguas de todo el país. Su primer gran crecimiento demográfico se produjo entre los siglos XII y XV. La región estuvo habita por distintos pueblos que dejaron una gran variedad de lenguas. En la actualidad, junto al español, el idioma más empelado es el quiché (o k’iche’).

Sitio maya de Gumarkaaj o Utatlán

A unos tres kilómetros del núcleo urbano del Santa Cruz del Quiché se encuentra el Gumarkaaj (en quiché: Q’umarka’aj) o Utatlán (en náhuatl), sitio arqueológico representativo de la cultura maya, declarado monumento nacional precolombino en 1853. Gumarkaaj fue la última capital maya-quiché de los pueblos del altiplano. Sus orígenes se sitúan en torno al año 1400 y fue fundada por Gucumatz Rey Quiché. En esta ciudad precolombina nació el príncipe Tekum. Se cree que podría tratarse de Tecún Umán, Héroe Nacional de Guatemala.

El sitio arqueológico de Gumarkaaj es en la actualidad el más representativo de la cultura maya del altiplano.

Gumarkaaj o Utatlán
Sitio maya de Gumarkaaj o Utatlán

Gumarkaaj se considera la puerta de entrada al reino de Xibalbá, al que se hace referencia en el Popol Vuh. El tempo de Tohil es su construcción más destacada.

En la Gran Plaza se encuentran cuatro templos conmemorando a los cuatro dioses fundadores de Q’umarka’aj: Tohil (dios del cielo), Awilix (dios de la luna), el templo circular de la serpiente emplumada (Q’uq’umatz) y Jakawitz (dios de las montañas).

En este yacimiento arqueológico y en otros lugares del municipio existen unos enclaves destinados específicamente a la celebrar rituales o ceremonias maya, conocidos como «quemaderos», donde el fuego tiene gran protagonismo.

Quemadero de rituales maya
Quemadero para la celebración de rituales maya

Laguna Lemoa

A 8 kilómetros al sur de Santa Cruz del Quiché, en la aldea San Sebastián Lemoa, se encuentra la laguna Lemoa, también conocida como “Espejo Azul del Cielo”, de gran atractivo natural. Según escritos antiguos, Lemoa, en concreto, significa “reflejo del cielo”. En ocasiones, ese reflejo adquiere tal realismo que la laguna parece un trocito de firmamento desprendido del cielo.

Laguna Lemoa
Laguna Lemoa

Referencia histórica

En su fundación en 1825, el Estado de Guatemala quedó integrado por 7 departamentos y la municipalidad de Santa Cruz del Quiché paso a formar parte del departamento de Solalá/ Suchitipequez. Posteriormente perteneció al de Los Altos, que tuvo una muy breve historia, para pasar a pertenecer al departamento de Guatemala (capital) y finalmente convertirse en la cabecera del departamento de Quiché. Esto último ocurría en 1872.

La ciudad de Santa Cruz del Quiché, no obstante, fue fundada en el año 1539 por Pedro de Alvarado, con la población trasladada de Utatlán (nombre dado por los mexicanos que acompañaban al conquistador español a Gumarkaah).

En la época precolombina, los territorios en los que se asienta Santa Cruz del Quiché y los de su entorno estuvieron habitados por los pueblos Wuk Amak. Posteriormente, se instalaron en estas tierras, tras haberlas conquistado, grupos de origen Tolteca, procedentes del Golfo de México.

Ubicación

Santa Cruz del Quiché se sitúa al sur del departamento de Quiché, a 160 kilómetros de la capital y a unas tres horas en automóvil. Su población se distribuye entre el núcleo urbano, sus 7 aldeas (El Carmén Chitatul, El Chajbal, Chitatul, La Estancia, San Sebastián Lemoa, Santa Rosa y Santa Rosa Chujuyub) y 85 caseríos.

Al sur de municipio nace el río Motagua, que después de cruzar de oeste a este el país, desemboca en el mar Caribe (océano Atlántico) a través de departamento de Izabal. Este itinerario, como hemos comentando en otros artículos, permite realizar un recorrido excepcional por la historia de Centroamérica.

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