Esplendor, ocaso y… ¿olvido? del Sitio Arqueológico de Guaytán. En las afueras del núcleo urbano de San Agustín Acasaguastlán -a 1,5 kilómetros, en dirección sur- se encuentra el Sitio Arqueológico de Guaytán, el cual, con la Vega de Cobán, fue -según apuntan los arqueólogos- el punto de referencia de la cultura Maya Motagua en el curso medio del valle entre las épocas del Preclásico Tardío y el Clásico Tardío; es decir, aproximadamente desde el año 250 a. C al 900 d. C.

En la cuenca media del Río Motagua hay catalogados hasta la fecha más de 138 sitios arqueológicos. Lo cual da idea de que ya de antiguo se trató de una zona densamente poblada, al dar paso a una importante ruta comercial.

Entre los materiales perecederos empleados en la construcción y las acciones de depredación a las que se ha visto sometido el yacimiento a lo largo de su historia, los vestigios que se conservan difícilmente pueden ofrecer una imagen fiel de la importante actividad que se desplegó en Guaytán en su época de apogeo. No obstante, hacen referencia a un asentamiento de considerables dimensiones.

Primeras excavaciones en 1933

Los arqueólogos Luis Alberto Romero Rodríguez y Aroldo Morejón Morales en su trabajo “Los complejos arquitectónicos de los sitios arqueológicos de la cuenca media del río Motagua”, indican que las primeras investigaciones en el área fueron realizadas por A. L Smith y A. V. Kidder en 1933, quienes originalmente planearon una investigación del área con base de excavaciones en Guaytán.

Edwin René Román Ramírez, por su parte, en su “Tesis sobre El Motagua Medio” en referencia al Sitio Arqueológico de Guaytán, indica que se encuentra a una altura de 250 metros y que posee como conjuntos relevantes: La Ciudadela, compuesta por 5 estructuras, asociadas con la élite de Guaytán, y el Castillo, integrado por 1 juego de pelota y 2 estructuras.

Sigue diciendo Edwin René Román Ramírez en su tesis que Smith y Kidder en sus trabajos de investigación constataron cuatro tipos de estructuras: plataformas en las que se erigieron estructuras perecederas, tumbas o cámaras funerarias, juegos de pelota y estructuras multihabitacionales. Y añade que también se contabilizaron talleres de jade (según Rochete y Pellecer 2006). A esta actividad se le atribuye gran parte de la pujanza de Guaytán en aquellos tiempos.

Monumento Arqueológico Nacional en 1970

Las ruinas fueron descubiertas a finales del siglo XIX, pero hasta el año 1970 no se le concedió el reconocimiento de Monumento Arqueológico Nacional. En un viejo cartel, reza el siguiente texto: “Protegido por el Decreto 425 del Congreso de la República”, aunque muy protector no parece el citado Decreto a la vista de algunas denuncias que han surgido.

En 2013, Immer López, en el blog Noticia Cunori, escribía: “La falta de atención (…) ha sido motivo para que el sitio arqueológico Guaytan esté en condiciones deplorables. (…). Es lamentable que siendo un patrimonio cultural no se le dé el valor que merece”. Desde entonces no se han producido mejoras de conservación.

Imagen del Sitio de Guaytán, tomada del la tesis de Edwin René Román Ramírez

Auténtico valor del yacimiento arqueológico

La cuestión es dirimir el verdadero valor de este Monumento Arqueológico Nacional. Para ello situémonos imaginariamente en Tikal, o dirijámonos mentalmente a un lugar mucho más próximo, Quiriguá.

Pensemos por un momento en el Quiriguá del año 800 d.C. Al rededor de los vestigios actuales nos podemos imaginar una grande y próspera ciudad, primero dependiente de Copán (Honduras) y, posteriormente, rival de ella en poderío económico.

Hectáreas y hectáreas de terreno ocupadas viviendas propias de la época y todas ellas construidas a base de madera, palma, barro y otros materiales perecederos.

La historia nos hace eternos

Si no fuese por esas edificaciones que han podido trascender hasta nuestros días al haber sido construidas en piedra y no haber sucumbido a la depredación, la interpretación de la historia y de la sobresaliente cultura maya sería hoy muy distinta. Los orígenes de la población actual de Mesoamérica aparecerían ante nuestros ojos mucho más difusos y no serían motivo del justo orgullo que hoy supone haber pertenecido a una civilización avanzada en su tiempo.

Esos monumentos, esas piedras talladas (estelas o altares y zoomorfos) se hicieron para gloria y ostentación propia de aquel momento, pero también para trascender, para proclamar a la posteridad su orgullo, su esfuerzo y su nivel de organización.

Construir esos monumentos, mover toneladas de roca en aquellos tiempos requería un esfuerzo extraordinario y, en consecuencia, unos medios. Las tallas denotan dominio en el labrado de la piedra, espiritualidad e inquietud artística.

La historia se alimenta de vestigios

La historia no es una novela. Necesita pruebas. El yacimiento de Guaytán, más modesto en vestigios y edificaciones perdurables en el tiempo, ofrece, no obstante, esa carga simbólica que preside los monumentos de Tikal y Quirugá. Habla de una comunidad Maya Motagua asentada en ese lugar. Se podía suponer, pero sin referencias como Quriguá o Guaytán todo serían conjeturas, hipótesis o incógnitas sobre los habitantes del Valle del Motagua.

El yacimiento arqueológico de Guaytán fija en la municipalidad de San Agustín Acasguastlán un poblado Maya Motagua. De ahí el respeto que se merece este asentamiento, que a su vez demanda un tratamiento adecuado a su extraordinaria carga simbólica.

Un poco de historia

El sitio arqueológico de Guaytán se encuentra localizado en la aldea del mismo nombre, en el departamento de El Progreso, municipalidad de San Agustín Acasaguastlán. Fue declarado monumento arqueológico en 1970.

 

Cuentan los historiadores que la Historia de Guaytán se remonta desde el Preclásico Tardío hasta el Clásico Tardío (250 a. C. a 900 d.C.). El área en la que se sitúa el yacimiento corresponde a cuevas o cámaras mortuorias de un cementerio maya.

En la época de mayor esplendor, Guaytán, mantuvo estrechas relaciones con otras poblaciones de las Tierras Altas Centrales (Kaminaljuyú) o Baja Verapaz y controlaba con el sitio de la Vega del Cobán gran parte del comercio del Río Motagua (según se comenta en explorandoac.blogspot.com).

El acceso es fácil al yacimiento. A través de la ruta del Atlántico (CA-9), si viajamos en dirección a oriente (este), a la altura del Km 90 encontraremos un cruce a mano izquierda. Y siguiendo las indicaciones, en 6 kilómetros estaremos en el lugar.

 



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