La Pesca en los río Hato y Motagua

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En las aguas de los ríos Hato y Motagua que atraviesen las tierras de San Agustín Acasaguastlán, los pobladores de esta municipalidad vienen echando sus artes de pesca desde tiempos inmemoriales, para llevar comida a casa o para vender los días domingo.

Esta es una tradición muy popular en mi aldea, Magdalena, y en el resto del pueblo. No importa lo que pesques, acá todo se come y está delicioso, preparado en caldos de mariscos.

La pesca ha sido la fuente principal de alimento y de economía familiar en mi aldea en el pasado, como me cuentan don Agustín y don Emilio, dos expertos pescadores de aquellas épocas de abundante pesca en las aguas de los dos ríos que pasan por mi localidad. El primero ha dejado ya la actividad, mientras que don Emilio sigue echando de cuando en cuando sus aparejos de pesca al agua, rememorando los viejos tiempos.

Pescadora en las confluencias de los ríos Hato y Motagua

Tapescos

Don Agustín fue un pescador de los buenos, de esos que saben que cuando el río suena es porque piedras lleva; él me comenta que en su tiempo lo más popular eran los famosos tapescos, artes de pesca que consistían en colocar un cama hecha de bambú en las corrientes más fuertes del río, amarradas con lazos y costales llenos de arena.

La metodología se basaba en que los peces tienen unas horas para salir a comer y muchos son arrastrados por la fuerte corriente; es ahí donde los espera el tapesco, una especie de trampa que encierra los peces y los deja caer sobre otra cama que está en seco, impidiendo que puedan volver al agua.

La atarraya

Don Agustín Castro, mostrándonos el manejo de la atarraya

Otra de las artes de pesca empleadas a nivel local es la atarraya, utilizada en aguas mansas y en “huchas” formadas en el cauce del río. Por mucho tiempo él se dedicó a la pesca, actividad principal que le permitió alimentar a la familia y dar estudios a sus hijos. Hoy eso sería impensable.

Don Emilio Castro es otro viejo pescador que aún sigue en sus andadas por el río. Al igual que don Agustín, conoce bien los métodos de pescar antes descritos, pero que hoy en día han caído en desuso por la escasez de agua en los ríos y la poca pesca existente en sus aguas.

Él sigue pescando, pero ya no como medio de vida, sino “por el placer de poder degustar de cuando en cuando el sabor del pescado local; aunque ya no es como antes solía ser, ya no se dan aquellas buenas noches de pesca”, comenta con añoranza.

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