El secreto de la Iglesia de San Agustín Acasaguastlán

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La iglesia de San Agustín Acasaguastlán (El Progreso – Guatemala) guarda un secreto bajo tierra. Hemos hablado en otras ocasiones de este monumento religioso que en su fachada mezcla los estilos barroco y renacentista; pero ahora vamos a sumergirnos en su subsuelo para explorar unas dependencias que suelen pasarles desapercibidas al gran público y, de ese modo, adentrarnos en el «secreto de la Iglesia de San Agustín Acasaguastlán».

Trampilla de acceso

Una cámara subterránea se extiende bajo el suelo de concreto de la nave central de la iglesia y se accede a ella a través de una trampilla abierta en el piso, situada a 20 metros de la puerta principal.

Trampilla de acceso a la cámara subterránea
Trampilla de acceso a la cámara subterránea

Descendemos a este sótano a través de la abertura en el suelo, después de levantar y abatir la portezuela de madera maciza que tapona el hueco. Bajamos por una empinada escalera o grada.

Tenue luz interior

Dentro observamos tres cuartos iluminados por una luz muy tenue que cae, literalmente, del interior de la iglesia, a través de otras tantas aberturas de unos dos metros cuadrados de superficie practicadas en el piso de la nave central de la iglesia y selladas con grueso cristal.

Interior de la cámara subterránea de la Iglesia de San Agustín Acasaguastlán

Es la única luz diurna que llega al interior de la cámara subterránea y, para eso, de manera indirecta, aunque dispone también de iluminación artificial. Es de suponer que en otro tiempo en lugar de los gruesos cristales actuales hubiese algún tipo de enrejado, disimulado de alguna manera y que permitiese la renovación del aire en el interior, pues actualmente solo se airea a través de la trampilla de acceso.

Hay un segunda segunda abertura de entrada y salida en el cuarto situado más al fondo; es decir, el más próximo al altar mayor, con una escalera o grada de concreto formada por 9 peldaños, aunque permanece cerrada y no se utiliza.

«Desde los tiempos de persecución a la iglesia»

Mientras bajamos, el sacristán de la iglesia, don Estanislao Estrada, nos va contando, amablemente, la historia de esta cámara escondida bajo la planta de la iglesia de San Agustín Acasaguastlán.

“Era una especie de refugio donde se ocultaban feligreses y sacerdotes en los tiempos de persecución a la iglesia, para celebrar misas o mantener reuniones”, comenta. La leyenda dice que estaba comunicada a través de un pasadizo subterráneo con dos casas de reyes situadas en el entorno de las ruinas de Guaytán.

Una vez en su interior, la cavidad abierta en la tierra transmite una sensación de robustez similar a la de un refugio antiaéreo o a un búnker. «Sirvió también para realizar reuniones privadas de la iglesia», añade el sacristán. San Agustín Acasaguastlán tuvo una gran relevancia política y religiosa en los siglos XVII y XVIII.

Frente de la Iglesia de San Agustín Acasaguastlán y Casa Rectoral

Los secretos de sus paredes

No solo la cámara subterránea encierra un halo de misterio. Cabe suponer que sus paredes fueron testigo de muchos episodios trascendentales de la historia de la iglesia en el ámbito de la propia nación, según deja entrever el sacristán.

Aplicando el dicho de que “las paredes oyen”, finalmente el acólito de la Iglesia de San Agustín Acasaguastlán, dando un cierto tono de enigma a su voz, comenta: “Esta paredes retienen muchos secretos de siglos pasados”.

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