Soy voluntario contra el Covid-19 sin ninguna heroicidad

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Coronavirus y calles vacías
El coronavirus vacía las calles

El drama que se está viviendo en muchos lugares del mundo con motivo del coronavirus o Covid-19, está generando una oleada de voluntariado importante. Iniciativas que surgen de personajes famosos y que, por tanto, alcanzan mayor eco e iniciativas variadas, y todas ellas loables, que plantean personas desconocidas. Personalmente yo también me declaro voluntario contra el Covid-19, aunque confieso de antemano que no hay ninguna heroicidad en mi acción.

Como todo el mundo, soy consciente del momento en el que nos encontramos. La carrera expansiva del coronavirus sigue imparable en el mundo. EEUU ya se ha situado a la cabeza de países con persona infectadas, por delante de China y superando también a Italia y España, tercera y cuarta, respectivamente, en esta especie de competencia en la que nadie quisiera ostentar la cabeza.

Segunda semana de confinamiento

Mañana cumpliremos la segunda semana de confinamiento en España. En teoría tendrían que finalizar este sábado los encierros en casa, pero nos han decretado 15 días más de aislamiento. Dudamos ya de que sean los últimos. Las cifras de contagios y muertes siguen creciendo. Los hospitales en algunos lugares están colapsados.

Enfermos comunes hospitalizados regresan a casa sin el alta médica definitiva, porque los centros sanitarios en estos momentos ofrecen mayores riesgos de contagio y hay que poner en la balanza los beneficios de una atención más medicalizada en el hospital o las posibilidades de infección. Se leía hoy en la prensa: “Mi padre ingresó en el hospital por una fisura de cadera y murió por coronavirus”.

Guatemala está mejor

Guatemala lleva mejor la situación. Cerró sus fronteras a tiempo y ha conseguido impedir el crecimiento descontrolado de esta nueva pandemia mundial dentro de su territorio. Se hizo lo que correspondía, porque una situación como la de España resultaría catastrófica para la nación, por los efectos directos del coronavirus y por las consecuencias que pueda acarrear a nivel económico después, con el consiguiente deterioro de los servicios públicos.

Voluntariado pasivo

En este entorno de incertidumbres, he decidido hacerme voluntario, aunque no soy médico ni enfermero ni pertenezco a ningún cuerpo de seguridad. Mi acción no tiene ningún destello de brillantez y, por supuesto, no entraña ninguna heroicidad. Cabría pensar incluso todo lo contrario. Pero tampoco eso me detiene, porque entiendo que en este momento debo ser voluntario por encima de cualquier otra consideración, aunque sea una especie de voluntariado pasivo.

Guardián de mí mismo

Visto el panorama, pensé que mi acción de voluntariado debe consistir en evitar a toda costa contagiarme el coronavirus. Entendí que debo ser una especie de guardián de mí mismo. No sé si lo conseguiré, porque no vivimos en capsulas herméticas, pero entiendo que esa puede ser mi mayor contribución a la sociedad y a mí mismo. Si me contagio de coronavirus desencadenaré una serie de efectos perniciosos para mí y para la sociedad en la que vivo. Enumero algunos.

Qué pasa si me contagio

  • Pondré en peligro mi vida.
  • Crearé una situación de preocupación e inestabilidad en mi familia.
  • Contribuiré a agravar la situación del sistema sanitario del país.
  • Se presenta la posibilidad de que contagie a otras personas.
  • Aumentarán las posibilidades de muerte por atención insuficiente en pacientes de coronavirus que se contagiaron sirviendo a la sociedad en estos momentos.
  • Aumentará las posibilidades de muerte en pacientes de enfermedades comunes, que no podrán gozar de la atención médica de una situación normal.
  • Estaré favoreciendo la prolongación del estado de confinamiento, con todos los factores negativos que conlleva.
  • Contribuiré a incrementar los gastos sanitarios y a dejar una situación económica muy precaria para los próximos años, con la consiguiente merma en los servicios públicos.

Por eso he decidido hacerme voluntario. Hago trabajos desde casa –en cierto modo, como también hacía antes-, una hora de ejercicio y procuro mantenerme aislado lo más posible. En 14 días he salido media hora un día para ir a la farmacia y una hora ayer para comprar comestibles y también para ir a la farmacia.

Evitar aglomeraciones

Procuro hacer estas compras en los horarios de menos público y al cruzarme con otras personas intento retirarme lo suficiente, según las recomendaciones médicas. Parece un gesto antisocial, pero entiendo que es lo que nos toca en estos momentos.

Sé que no hay nada de heroicidad en mi conducta, ni tampoco está garantizado el riesgo cero, pero es el ejercicio de voluntariado que me he impuesto y que nos correspondería desempeñar, sin excepción, a todos aquellos que no tenemos la misión específica de combatir directamente al virus.

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