Regreso al ágora: aulas cerradas y escuela en la plaza pública

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Escuela en la plaza pública
Trasladar temporalmente la escuela a la plaza pública

El Covid-19 también convulsionó un modo muy acusado el mundo de la enseñanza a nivel global, creando situaciones inesperadas para las que todavía se trata de encontrar respuestas. Mientras tanto, el riesgo de abandono escolar por parte de estudiantes empujados por la necesidad es mayor cuanto más tiempo permanezcan cerradas las aulas. En esta situación, tal vez nos podríamos encomendar al espíritu de Sócrates y pensar en el regreso al ágora, a la escuela en la plaza pública mientras las aulas siguen cerradas por el coronavirus.

2490 años del nacimiento de Sócrates

En 2020 se cumplen 2490 años del nacimiento de Sócrates, el padre de la filosofía occidental y mismamente universal. No se tiene constancia de que haya dejado nada escrito -todo lo que sabemos de él es a través de sus discípulo Platón, Aristóteles y Jenofonte- y eso da incluso más relevancia a la figura de este clásico que impartía sus clases teóricas en las ágoras (plazas públicas) de Atenas. En estos momentos las aulas están cerradas y muchos alumnos se encuentran en riesgo de exclusión del sistema educativo. Tal vez se debería contemplar el regreso al ágora del espíritu de Sócrates, a la escuela en la plaza pública.

Sócrates
Sócrates, maestro en el ágora o plaza pública

Abandono escolar en América Latina

En Latinoamérica se habla ya abiertamente de los fuertes efectos negativos de la pandemia del Covid-19 en todos los niveles de la enseñanza y, en particular, en la enseñanza infantil. Desde distintos organismos se alerta de que para cuando la situación se normalice, muchos de niños y niñas seguramente hayan desertado de las aulas o, más bien, hayan sido expulsados del sistema educativo por los efectos del fuerte impacto del coronavirus en su entorno social.

Auditorio al aire libre de Guastatoya
Auditorio al aire libre de Guastatoya

Motivos del abandono escolar durante el Covid-19

La delicada situación de muchos niños y niñas en edad escolar en estos tiempos del Covid-19, desde algunos organismos, se describe más o menos así:

  • En los países en desarrollo han tenido que integrarse en el núcleo productivo de la familia como un adulto más para paliar la falta de ingresos en casa. Esto es más acusado en las zonas rurales.
  • Otros niños y niñas no tienen acceso a la enseñanza online: si no hay para comer, menos puede haber para internet.
  • La anómala situación -ausencia de las aulas- tiende a romper la dinámica de estudio y crea desafección y distanciamiento del niño/niña hacia los mecanismos de aprendizaje.
  • Se pierde el necesario vínculo con el maestro/a, por más que se trate de hacerle llegar al alumno guías de estudio y ejercicios de cada materia por distintas vías.
  • Muchos padres no tienen el conocimiento necesario para ayudar a sus hijos en sus tareas escolares y estos desisten antes las dificultades que encuentran.
  • Otros padres consideran que ahora lo prioritario es que toda la familia se centre en buscar el sustento diario.
  • La educación debe esperar a épocas mejores por un tiempo indeterminado, que en algunos casos puede ser definitivo.
  • En la escuela los alumnos recibían un almuerzo a media mañana. En la nueva situación, algunos ya no pueden acceder tampoco a ese refuerzo alimentario, que suponía, además, una ayuda para las familias.

Retraso en la reapertura de las aulas

A mayores, hay otras consideraciones que pueden ayudar al abandono por parte de los alumnos del curso actual y tal vez definitivamente de los estudios. Entre estos:

  • Temor al contagio: no mando a mi hijo o hija a clase porque tengo miedo a que enferme de coronavirus.
  • Las aulas no están preparadas para garantizar el protocolario distanciamiento social.
  • Los establecimientos escolares tampoco disponen de medios de protección suficientes para maestros y alumnos: desinfectantes, agua potable suficiente, material de recambio…

Todo esto dilataría aún más la reapertura de las aulas y amentaría los riesgos de abandono de la escuela por parte de los jóvenes estudiantes de las familias más desfavorecidas económicamente.

Esencial el contacto del alumno con el maestro

Los expertos consideran esencial que los niños no pierdan el contacto con sus maestros durante un tiempo demasiado prolongado y, en general, con el sistema de enseñanza. El riesgo es el abandono escolar, habitual ya cada curso, pero que se dispararía en este caso en aquellos ámbitos sociales más vulnerables por el Covid-19.

De no poder atajarse esta salida anticipada de los alumnos del sistema educativo, las consecuencias serán muy negativas para el futuro de esos niños y para el futuro del propio país.

En aldeas, pueblos y barrios hay que intentar mantener al alumno en contacto con sus maestros. Y todas las iniciativas que se tomen en ese sentido serán positivas. Al respecto, caben distintas opciones y medidas.

Un modelo de hace 2500 años

Una de estas medidas es muy antigua. Nos la mostró tal vez el más grande de los filósofos clásicos, Sócrates, hace casi 2.500 años. Sus enseñanzas prendieron en sus discípulos. El ejemplo más claro es que llegaron a través de ellos a nuestros días. Por lo tanto, también las enseñanzas de los maestros –en las circunstancias excepcionales actuales- pueden prender en sus alumnos desde las ágoras, plazas o parques públicos.

No se trata de dar clase, sino de un regreso al ágora de manera temporal, a la escuela en la plaza pública. Se aconseja mantener un contacto semanal con los alumnos, para entregarles de palabra esos esos ejercicios, esas tareas que les están haciendo llegar a través de Internet o resolver algunas de las dudas más comunes de los alumnos. Todo ello en un lugar suficientemente amplio que minimice los riesgos de contagio.

Auditorio de Guastatoya como ágora

Simplemente a modo de ejemplo, para cuando las circunstancias lo permitan, por el clima cálido y por las características del recinto, nos resulta fácil imaginar el Auditorio de la Concha del Parque Central de Guastatoya convertido en esa ágora improvisada, en una escuela en la plaza pública.

Escenario para escuela en la plaza pública
Auditorio de Guastaya, buen escenario para escuela en la plaza pública

Los alumnos se colocarían en el amplio graderío con garantías plenas del distanciamiento social. Los profesores desde el escenario se dirigen a ellos para hacerles entrega de los ejercicios de la semana e interactúan entre sí. Todo con tal de garantizar un mínimo contacto del alumno/alumna con su maestro o maestra, que ayude a frenar el abandono escolar.

El escenario puede ser otro, obviamente, pero este de Guastatoya, para quienes lo conozcan, puede ser un ejemplo suficientemente ilustrativo y adecuado de la idea que se trata de exponer y para que espíritu de Sócrates regrese a nosotros. Y si añadimos los valores que transmitió, aún mejor. Pero en este momento, es esencial que el contacto del alumno con el maestro se retome tan pronto como sea posible. Está en juego la exclusión de muchos alumnos del sistema educativo.

Sentirse integrados en el sistema educativo

Con el regreso al ágora o a la escuela en la plaza pública, alumnos y maestros/maestras mantendrían un contacto mínimo imprescindible para que los jóvenes estudiantes sigan sintiéndose inmersos en el sistema educativo. La prioridad en esta materia atajar el abandono escolar, que se teme que sea muy alto tras la pandemia del coronavirus.

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