Ruta Río Negro – Embalse Chixoy en Alta Verapaz

Recorridos para bicicleta de montaña en Guatemala

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Subida del puerto de Río Negro - Embalse Chixoy
Subida del puerto de Río Negro - Embalse Chixoy

Para la quinta jornada habíamos previsto salirnos del ámbito de El Progreso y departamentos colindantes (Jalapa y Chiquimula) para hacer una rápida incursión por la ruta Río Negro – Embalse Chixoy (Alta Verapaz – Guatemala).

No estaba demasiado lejos y nos parecía importante para completar un conjunto de itinerarios de bicicleta de montaña atractivo para cualquier visitante extranjero (también nacional). Itinerarios que permitan conocer esas partes del país que habitualmente no se incluyen en las guías turísticas oficiales y, sin embargo, de gran interés turístico y cultural, además del deportivo.

Siempre desde la perspectiva de que, al mismo tiempo, puedan contribuir a mejorar la débil economía de los habitantes de las aldeas de montaña.

Montañas escuálidas como osamentas petrificadas de animales prehistóricos
Montañas escuálidas como osamentas petrificadas de animales prehistóricos

Historia y escuálidas montañas

El entorno del embalse el Chixoy y Río Negro tiene interés especial, por la propia historia de la construcción de la presa, con sus polémicas, tragedias y heridas aún no cicatrizadas del todo. Por los restos arqueológicos que aún quedan en la zona y, de un modo especial, por su paisaje, esas montañas imponentes y, al mismo tiempo, escuálidas que rodean la presa.

No parecen montañas, sino más bien esqueletos, osamentas fosilizadas de gigantescos aninales prehistóricos que un día se acercaron a beber al río y se quedaron petrificados. Son montañas de una belleza excepcional que impregnan el ambiente un aire grandioso y dramático. Estas sensaciones se acentúan en la temporada seca (febrero – junio), cuando el terreno se vuelve más árido, cuando los «huesos» quedan aún más al desnudo, pero cualquier época del año es buena para visitar este lugar.

Montañas del entorno de Río Negro - Chixoy
Espectaculares montañas del entorno de Río Negro – Chixoy

Culturas precolombinas

Las verapaces -y, en especial, Alta Verapaz- es, por otro lado, uno de esos departamentos de Guatemala donde las culturas precolombinas y sus diversos idiomas se conservan con mayor fidelidad. En Pueblo Viejo se puede apreciar parte de este legado histórico y también en el El Centro Histórico y Educativo «Riij Ib’ooy», al que se acede en barca desde el embalse.

La ciudad de Cobán

Con la intención de arrancar lo antes posible para Cobán habíamos finalizado pronto por la mañana la ruta Guastatoya – Puerta de Golpe (Sierra de las Minas). A las cinco de la tarde salimos de Guastatoya para pernoctar en la capital de Alta Verapaz.

Desayunando en el mercado Central de Cobán
Desayunando en el mercado Central de Cobán

Al día siguiente, por la mañana, realizamos una rápida visita al Mercado Central de Cobán, cuando aún estaban abriendo los puestos: un conjunto de galerías estrechas en las que se condensa gran cantidad de pequeñas tiendas con multitud de productos. Es evidente que necesitaría un buen arreglo, pero para cualquier visitante debe constituir una visita obligada. La ciudad tiene contrastes, luces y sombras marcadas por las acentuadas desigualdades sociales.

Patio del hotel Casa Duranta en Cobán
Patio del hotel Casa Duranta en Cobán

Río Negro – Embalse Chixoy

Desayunamos en un puesto del Mercado Central y nos trasladamos por carretera al Embalse de Chixoy – Río Negro, situado en el municipio de San Cristóbal Verapaz. La presa, en concreto, está en los límites de los departamentos de Alta Verapaz, Baja Verapaz y Quiché.

Queríamos inspeccionar un poco el terreno antes de iniciar la ruta en bicicleta porque es un terreno muy montañoso y nos dirigimos al embalse. Abandonamos la carretera general Cobán – El Rancho en el Cruce del Cid mediante un giro a la derecha y entramos en la pista de terracería que lleva al embalse.

Desde la aldea de Vista Hermosa pudimos ver las montañas de Rio Negro y el embalse de Chixoy al fondo
Desde la aldea de Vista Hermosa pudimos ver las montañas de Rio Negro y el embalse de Chixoy al fondo

Dos caminos para llegar al embalse

Tres kilómetros más adelante, el camino nos ofrece dos opciones. Creíamos que era indiferente tomar una u otra dirección, pero al llegar al embalse nos dimos cuenta que no era así. Una pista, la de la izquierda, conduce a un extremo del embalse. Se suben cuatro kilómetros hasta la aldea de Vista Hermosa y se descienden once hasta topar con un gran portón metálico que cierra el paso a la presa, custodiado por centinelas del ejército.

Permiso para acceder al embalse

Preguntamos si se podía pasar y nos respondieron que se necesita un permiso que se expide en San Cristóbal Verapaz. Sin autorización para acceder al embalse, por ese lado lo más que pudimos ver fue la barrera metálica de color negro a todo lo ancho de la pista y la cara del centinela asomando por un pequeño ventanuco practicado en la misma, a modo de mirilla, que se abre y se cierra.

Una subida de gran espectacularidad y belleza
Una subida exigente de gran espectacularidad y belleza

Puerto de 11 km al 9 por ciento por la izquierda

Desde la bifurcación –situada a 1423 metros de altitud-, por la izquierda tenemos 15 kilómetros hasta el portón del embalse: 4 en subida hasta la aldea Vista Hermosa –situada a 1716 metros de altitud- y 11 en descenso hasta los 725 metros de altitud del embalse. Si hacemos el recorrido al revés, desde el embalse hasta la aldea Vista Hermosa deberemos subir 11 kilómetros y superar 991 metros de desnivel. Es decir, estamos hablando de un puerto de 11 kilómetros al 9%, que no está nada mal.

Brandan saliendo del embalse de Chixoy
Brandan saliendo del embalse de Chixoy

Puerto de 12 km al 6 por ciento por la derecha

Por el contrario, tomando el desvío de la derecha, que en teoría nos lleva al acceso principal del embalse, tendremos un descenso de 12 kilómetros, desde los 1423 metros de altitud de la bifurcación hasta los 711 metros, altitud aproximada del acceso a la presa por este otro lado. En este caso, hablamos de un puerto más accesible de 12 kilómetros de longitud con una pendiente media en torno al 6%.

Brandan subiendo a buen ritmo
Subiendo a buen ritmo

Una barrera cerrando el paso

Siguiendo el ramal de la derecha, el acceso principal, acabaremos encontrándonos con una barrera y el puesto de vigilancia de los guardianes, también miembros del ejército. Su respuesta a nuestro deseo de acceder al embalse no difirió de la que nos habían dado en el portón del otro lado: “Hay que traer un permiso, que se obtiene en San Cristóbal Verapaz”. Como no teníamos intención de ir a por ese documento, ni siquiera preguntamos qué entidad era la que lo expedía.

La exigencia de la subida se refleja en el rostro de Brandan
La exigencia de la subida se refleja en el rostro de Brandan

La presa de Chixoy

Nos habría gustado visitar la presa, de una altura que impresiona vista desde la distancia. Tiene, además, la particularidad de que una carretera en zigzag conduce de la parte inferior del dique de contención a la superior y viceversa. Habría sido interesante recorrerla. A contraluz, en un primer momento, confundí el dique con otra montaña, hasta que al verla con un poco más de detenimiento aprecié la enorme muralla con la carretera en zigzag.

Brandan ya había hecho parte de la subida del puerto por el otro lado en bicicleta y descendido delante nuestra por la derecha. Era imposible seguirlo cuesta abajo, así que cuando nosotros aún íbamos camino del embalse, él ya subía.

El imponente dique del embalse de Chixoy con la carretera en zigzag.
El imponente dique del embalse de Chixoy -en un primer momento, a contraluz, nos pareció una montaña- con la carretera en zigzag.

Pista amplia y en buen estado

La pista, por los dos lados, es muy amplia, y su firme, bastante uniforme, muy diferente a otros accesos a aldeas de montaña que habíamos visto en días anteriores. Todo hace indicar que se mantiene con los presupuestos de la central hidroeléctrica del embalse de Chixoy. Por la margen derecha, según vayamos bajando, nos encontraremos las aldeas de El Salmar, San Joaquín y, casi en el embalse, San José Chituzul.

Por la otra vertiente, tenemos la aldea de Vista Hermosa y, dentro del recinto del embalse, Pueblo Viejo.

Otro momento de la subida

De San Joaquín a San Cristóbal Verapaz

Desde San Joaquín hay una pista directa hasta San Cristóbal Verapaz, pero nos informaron de que es privada, que pertenece a la propia aldea. Eso nos hizo pensar que puede ser un poblado del tipo del que había en Los Peares, en Ourense; y en el salto del Esla, en Zamora, en España, habitado por los empleados que trabajan en el embalse y sus familias.

Esta idea quedó reforzada con el hecho de que cuando bajábamos, nos encontramos con unos niños que se dirigían a la escuela. Nos pareció que iban mucho mejor vestidos que los de otras aldeas, lo cual sería indicativo de que son hijos del personal que se ocupa del funcionamiento y mantenimiento de la presa.

Una familia que recogimos en el camino
Una familia que recogimos en el camino

Desvío en Santa María hacia San Cristóbal Verapaz

En la subida adelantamos a Brandan. Recogimos una familia que iba a Santa María, aldea en la que nosotros deberíamos girar a la izquierda en dirección a San Cristóbal Verapaz. Dejamos a la familia, que fue muy generosa obsequiándonos con unos plátanos, y esperamos al ciclista. Como la mayor parte de las veces, Brandan no necesitaba nada, ni agua ni comida. Sin duda, tiene un gran “motor” de muy bajo consumo.

Por el camino, recogimos a algunas personas más que iban con sus cargas a cuestas, algo muy habitual en esas zonas rurales, donde carecen de medios para transportar sus enseres. Y si hay medios, como los pequeños microbuses que se mueven en la zona sujetos a unos horarios, también suele ocurrir que se carece de recursos para utilizarlos.

Brandán adelantando al microbús del transporte público en una zona de baches
Brandán adelantando al microbús del transporte público en una zona de baches

Las sombras

En San Cristóbal dimos por concluida esta etapa. Habíamos previsto adentrarnos un poco en el departamento de Quiché, pero teníamos que regresar a Guastatoya y necesitábamos el tiempo si queríamos llegar a una hora prudencial. Eso lo decidimos después de haber iniciado la ruta en dirección a Quiché. A la salida del pueblo hay un gran basurero en la carretera, que llama la atención por la ubicación en la que se encuentra y porque en la zona se aprecian las huellas de un gran corrimiento de tierras pasado.

Después nos enteraríamos de que en 2009 se produjo un gigantesco desprendimiento en el lugar que provocó la muerte de 29 personas. Y como los derrumbes en ese punto son constantes porque, además, hay abundantes manantiales, un tramo de la carretera continúa sin asfaltar.

Los desprendimientos, por desgracia, son bastante frecuentes en estas latitudes. Muchas familias no tienen opción de elegir el lugar en el que asentar sus viviendas y estas quedan muy expuestas a las lluvias torrenciales y a los corrimientos de tierras, como el acontecido en noviembre de 2020 en la aldea de Quejá y otros más en este mismo año de 2022.

San Cristóbal Verapaz, luminoso y agradable

San Cristóbal Verapaz nos pareció un pueblo luminoso, agradable y bello, en la visión rápida que puede percibir un visitante en un par de horas. A la luz del día, diríase que también apacible; sin embargo, mucha gente emigra a EEUU y también a España.

Entrando en San Cristóbal
Entrando en San Cristóbal

Cuando preguntamos el porqué de la migración, nos explican que detrás de esa imagen agradable hay mucha gente viviendo al límite, sin posibilidades reales de mejorar sus condiciones de vida y con la amenaza constante de que una enfermedad o la vejez les puede llevar a una situación de desamparo total, porque son muy pocos los que poseen coberturas sociales para estos casos.

San Cristóbal Verapaz
San Cristóbal Verapaz

Cierre del círculo

A la conclusión de este recorrido creímos que podría darse por cerrado un círculo, según el cual, sería posible crear un evento de extraordinario atractivo cultural, turístico y deportivo para personas llegadas de fuera, con la bicicleta como gran referencia. Pero solo lo planteábamos como hipótesis.

Lo nuestro, en principio, era hilvanar -en este caso, superficialmente- unas rutas para bicicleta con el objetivo de contribuir a dinamizar la economía de las aldeas de montaña que se encuentran en su itinerario. Consolidar estas rutas ya es otra cuestión.

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