Vivimos en sociedades diversas y en común complejas, que nos dan y nos quitan, y nunca estamos convencidos de que lo que se nos aportan por un lado no nos lo sacan por el otro. Este entorno de incertidumbres crea inquietudes, genera desazón y hace aflorar las tensiones. Y aquellos sueños de un día, a dónde se van.
Parecer que fue ayer cuando celebramos por todo lo alto la entrada en el nuevo siglo y sobretodo en un nuevo milenio. Han pasado ya 25 años desde entonces. El nacimiento del año 2000 se celebró en todo el planeta de un modo especial (son minoría los ciudadanos del mundo que tiene la oportunidad de “cabalgar” entre dos milenios).
En semejante situación la emoción se desbordó. No era para menos. Sin embargo, los años son una sucesión de números que contabilizamos por decenas, centenas o millares. El salto de un bloque al otro parece un impulso a un plano superior más propicio para nuestras aspiraciones; aunque, en el fondo, todo se reduce a un mero método de cálculo matemático.
Y así, tras la euforia inicial, aquel estallido de júbilo y aquellas proclamas llenas de buenas intenciones y de nuevos propósitos duraron tanto como la espuma del champán de la fiesta de celebración.
LOS SUEÑOS DE 2015
Fue en el 2015, hará diez años en octubre, cuando desembarcamos por primera vez en Guatemala con muchas ilusiones y escasos medios. Durante el viaje, y aún después, nuestros sueños se estiraban como la tela de araña de Spiderman para ofrecer apoyos a diestro y siniestro.
No sé el tiempo que tardamos, pero acabamos descubriendo que ni la realidad es tan elástica, ni toda la imaginación da para estirar los sueños a la medida de las necesidades. Poco a poco, esos sueños incluso parecía que iban perdiendo aquella ductilidad que les permitía adaptarse a cada circunstancia.
UN SIGLO XXI DECEPCIONANTE EN LO SOCIAL
Lo que va de siglo XXI, en general, ha generado un clima bastante decepcionante. Y no podemos esperar que la clase política (un mal necesario) ayude demasiado a mejora la situación. Es muy difícil, por no decir imposible, encontrar políticos comprometidos capaces de anteponer su vocación de servir a su ego y a su ambición.
POLÍTICOS, ENGENDROS DE LAS RR SS
Los políticos actuales, mayoritariamente, son engendros de la propaganda alimentada en las redes sociales. Vender bien en estos medios de comunicación aquello que consideran que quieren comprar sus oyentes, es la base del éxito. La reclamación por producto defectuoso o propaganda engañosa hay que presentarla como muy pronto dentro de cuatro o cinco años.
En unos casos, los políticos acaparan (asaltan) sin disimulo el poder y con impunidad se aferran a él como por imperativo divino; en otros casos, vemos como los valores democráticos se rebajan o se retuercen arbitrariamente de modo que las democracias –incluso las supuestamente consolidadas- se agrietan para dejar de ser una senda confiable por la que los habitantes de un país puedan caminar seguros. Así, crece el desencanto.
La llegada de la inteligencia artificial en este sentido seguramente vendrá a confundir un poco más a los ciudadanos, que acabarán dudando dónde está su mano derecha y dónde su izquierda.
Este clima artificial acaba permitiendo que a nivel global afloren a las altas esferas de la política personajes muy peculiares, por lo general, populistas y de ego encendido, cuya máxima aspiración está en alcanzar un lugar preferente en el olimpo de los semidioses.
LOS POBRES COMO NECESIDAD
Y ya nada es lo que parece, tampoco la cooperación social, una especie de mercadillo persa en el que la primera necesidad –y no la primera preocupación- son los pobres, porque al final los pobres son la razón de existir de muchas actividades, bien intencionadas en muchos casos, pero contempladas como un negocio en otras, tanto desde ámbitos comerciales como institucionales.
POLÍTICA: ESTRATEGIA Y CÁLCULO
En este sentido, la política, que siempre tuvo sus tonos grises y sus cuartos oscuros, hoy ha olvidado por completo a las personas para convertirse en estricto cálculo y pura estrategia. Y como no se puede convencer (tampoco engañar) a todos, esa estrategia se centra en la división, en la atomización.
Después, con los cachos, cada cual intentará componer el mosaico más grande, combine mejor o peor. Incluso ser simplemente una pieza del mosaico puede tener réditos importantes. Hay que afanarse en encontrar un nicho de votos. Así de crudo.
En este ambiente, las políticas sociales son también parte de la estrategia, que no es enseñar, ayudar a ser independiente, a prosperar por uno mismo, sino crearle al individuo una cierta dependencia del sistema.
PARAÍSO PERDIDO
La riqueza, por otra parte, está muy mal repartida y, si se puede, se evita su reparto, que en todo caso debe ser siempre equitativo. Son muchos los factores que influyen: cultura del pelotazo, el acopio de bienes como signo de éxito, poco compromiso social de todas las partes (más allá de la falta de oportunidades para algunos colectivos), una solidaridad a ratos o incluso la idea de que podemos llegar a recuperar el paraíso terrenal perdido de Adán y Eva, lo cual genera grandes déficits de resiliencia.
Hasta cierto punto se espera que puedan darse grandes desigualdades en regímenes poco democráticos y menos transparentes; pero también acontece, con menos justificación, en países democráticos en los que el dinero público encuentra sofisticadas vías de escape a través de todo tipo de Lobbies y asociaciones de lo más variopinto. Son dineros que burlan con excesiva facilidad al control fiscalizador que debería exigirse a los bienes públicos.
Y el mapa bélico, que podría considerarse un anacronismo de otros tiempos, se encuentra más activo que a finales del pasado milenio en Oriente Próximo y Medio, Europa del Este o África (estas de baja intensidad, pero crónicas), con las fronteras tan tensionadas que hacen pensar en la necesidad de incrementar la inversión en defensa.
LOS SUEÑOS
Y los sueños, aquellos sueños omnipotentes, se resecan como insectos atrapados en telas de araña en las complejas y sofisticadas tramas de un mundo que habla de ser más justo sin pretenderlo nunca realmente.
Pepe Xagarós

























