San Agustín Acasaguastlán 2025, un pueblo turístico con encanto

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Cartel Turístico San Agustín Acasaguastlan 2025
Turismo San Agustín Acasaguastlán

Después la visita en 2019, he vuelto a San Agustín Acasaguastlán en 2025 y me he encontrado el mismo pueblo, pero en cierto modo distinto. Trataré de explicarme. Sigue teniendo para mí el encanto de los “pueblos tranquilos” del Corredor Seco de Guatemala en el valle del Motagua, pero, ademas, sin perder ni una pizca de ese encanto de pueblo al natural que también decíamos algún tiempo atrás, me ha parecido más acogedor, y también más próspero.

Este “viaje” a San Agustín Acasaguastlán 2025 también lo puedes hacer tú, vecino o vecina de la localidad, tan solo con dejarte llevar por un poco de imaginación. Pero, si quieres, te cuento yo mi visita al futuro y luego tú le quitas o le pones lo que consideres conveniente. Es lo bueno que tiene soñar, que puedes añadir y quitar cosas a tu antojo, sin que nadie te ponga trabas de ningún tipo. Así que vamos a hacer un pequeño ejercicio de imaginación.

Viaje en el carro de la imaginación

Aun utilizando el recurso de la imaginación, no debemos caer en la tentación de construir castillos en el aire, proyectos que necesiten grandes presupuestos y que sabemos que, salvo milagro, no están al alcance de la economía del pueblo.

En 2019, me llevó el microbús hasta el pueblo. Esta vez pude viajar solo, sin ningún temor a perderme, porque en la carretera general hay un gran panel (en los dos sentidos de circulación) que indica: San Agustín a 3 km. El cartel hace algo más que eso, anuncia algunos de los atractivos con los que puede encontrarse en la localidad el viajero si decide desviarse y visitar San Agustín Acasaguastlán 2025.

Remodelación entorno a la iglesia

Realizo el mismo recorrido que en 2019, pero ahora me encuentro con que el entorno de la iglesia y el mercado han sido acondicionados y se puede caminar mejor, más relajadamente. La circulación se ha restringido bastante en esa área y el Parque Central se ha ampliado un poco, dando cabida también a un buen número de turistas.

Visito el mercado. Cómo no hacerlo. De nuevo me cautivan los hermosos productos de la huerta: frutas y legumbres; pero veo también otras novedades. Los alfareros de Llano de Jesús, además de elaborar comales y ollas, hacen figuras que representan la fachada de la bella iglesia de San Agustín Acasaguastlán, la fuente del Parque Central y otras representaciones que evocan a la Sierra de las Minas: la monja blanca, el quetzal…

Parque San Agustín Acasaguastlán

En las tiendas de ropa encuentro también en las camisetas (playeras) diseños que representa igualmente todos los monumentos y motivos antes enunciados.

Al finalizar la obligada visita a la iglesia, cruzo la calle y me dirijo al “Aula de Interpretación de la Sierra de las Minas” y al “Museo del Café de San Agustín Acasaguastlán”. Están situados en el magnífico edificio de la Municipalidad. Estas interesantes salas son nuevas, una gran aportación.

Aula Interpretación de la Sierra de las Minas

Al entrar, recibo una alegría. El Aula Interpretación de la Sierra de las Minas lleva el nombre de don José Carlos Méndez, un hombre que puso su vida al servicio de la conservación de esa magnífica montaña en su estado natural. Reconozco incluso algunos de los objetos presentes en la sala y que en 2019 había visto en casa del guardabosques en la aldea de Los Albores o del Carmen, que no parecen claros los límites de ambos territorios.

Hermosas diapositivas con aves, mamíferos y flores. Maquetas con los distintos tipos de bosques y, como no, el bosque nuboso, además de una representación de las aldeas escondidas de la montaña.

Edificio de la Municipalidad

Museo del Café San Agustín Acasaguastlán

En el Museo del Café se pude aprender sobre el cultivo y el secado de este producto. Las distintas fases y procesos de maduración. Hay explicaciones a cerca de su elaboración y también se observa variado instrumental, parte de él caído ya en desuso. No faltan grandes diapositivas con la planta desnuda o en flor o ya con la cereza del café roja, a punto de ser cosechada.

En un panel aparece incluso el recorrido que hace por el mundo el café de San Agustín Acasaguastlán y, en general, de la Sierra de las Minas. También en este caso fue muy importante para montar esta exposición el asesoramiento de don Fredy Oliva, buen conocedor de todo lo relativo al cultivo de esta planta.

Parque Central

Sentado, mirando al mercado y a la iglesia

Hace calor. Esa es una constante en los “pueblos tranquilos” del valle del Motagua y me apetece tomarme algo fresco. Siguiendo la norma, me decidiré por algo no demasiado azucarado. Esta vez lo puedo hacer sentado en la terraza de una cafetería, mirando hacia la magnífica fachada de la iglesia y al mercado. Es un panorama delicioso. Son momentos que un visitante aprecia especialmente.

Se ve gente nativa, pero también turistas que no había en 2019. San Agustín Acasaguastlán 2025 mantiene todo su encanto de antaño; pero ahora, las actuaciones urbanísticas realizadas en él, permiten disfrutar más de la singularidad de este pueblo a propios y extraños.

Llega la hora de comer. La oferta es buena y los locales, aun sin lujos, están bien acondicionados. Además, se agradece que mantengan una decoración acorde con el entorno.

Paseo fluvial

Por la tarde, camino por el paseo fluvial que se ha construido en la ribera del río Hato. El agua y la sombra alivian el calor. De momento no hay más de 500 metros construidos, pero se pretende alargar. Tengo la opción también de darme un baño en el Turicentro Guaytán, de paso que visito las ruinas del sitio arqueológico del mismo nombre. Un vestigio de los pueblos Maya-Motagua. Está también más cuidado y valorado que en 2019.

Zona paseo fluvial San Agustín Acasaguastlán 2025

Algunos turistas que entraron en el pueblo simplemente porque vieron el cartel en la carretera, al final decidieron quedarse uno o varios días más. Después de haber visitado el Aula de Interpretación de las Sierra de las Minas José Carlos Méndez y el Museo del Café San Agustín Acasaguastlán, sintieron curiosidad y deseos de subir a la montaña y conocer más de su fauna, de su vegetación y de las aldeas escondidas.

Un hotel en la montaña

Prolongan su estancia, gustosos, porque a los alojamientos que hay en el pueblo se suma otro nuevo en la ladera de la montaña a unos 800 metros de altitud. A esa elevación la temperatura ya refresca y se puede descansar bien sin necesidad de aire acondicionado. Hasta ese lugar, cualquier tipo de vehículo puede subir. Luego será recomendable alquilar un automóvil todoterreno si se pretende llegar más arriba.

Antes de abandonar San Agustín Acasaguastlán 2025, hacemos otra visita al mercado y adquirimos unas camisetas (playeras) y figuritas de recuerdo de la grata estancia en este encantador “pueblo tranquilo” del valle del Motagua. Tranquilo y también seguro, cualidad que aprecia mucho el visitante, que no está para asumir riesgos innecesarios en sus días de vacaciones.

Nos bajamos del carro de la imaginación y volvemos a diciembre de 2019. La realidad ya irá dictando el rumbo de los «pueblos tranquilos» del valle del Motagua, aunque sería bueno que se llegase a aprovechar todo el potencial que tienen.

NOTA. “Pueblos Tranquilos” es una acuñación propia de InfantiaN con la que resalta el modo de vida sodegado de los pueblos del Valle del Motagua en el Corredor Seco de Guatemala.

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